Hay historias en la aviación militar que, de tan absurdas y enredadas, parecen escritas por el guionista de una comedia de enredos. La de hoy tiene la particularidad de ser relativamente reciente y de afectar a dos países que están muy vinculados a este blog: Argentina y España.
La saga del intento de venta de los Dassault Mirage F1M del Ejército del Aire a la Fuerza Aérea Argentina provocó la misma fascinación hipnótica que ver un choque en cámara lenta, mientras se observaban en tiempo real las repercusiones, trascendidos y desencuentros diplomáticos a través del Océano Atlántico.



