Polonia, es uno de los países que no suele ser cubierto en este blog. A pesar de esto, tiene una orgullosa historia aeronáutica que ha producido y exportado gran cantidad de aeronaves con moderado éxito, limitado muchas veces por los vaivenes políticos que ha sufrido este país a lo largo de su historia.
Es fácil pensar en PZL (Polskie Zakłady Lotnicze, textualmente: "Trabajos Aeronáuticos de Polonia") como el rostro visible de la industria local. Pero no tan conocida para el entusiasta "aviateril", existió otra empresa, impulsada por la pasión de tres jóvenes ingenieros, la de RWD.
Desafiando la burocracia, a sus propios límites técnicos y, finalmente, al tiempo. RWD logró producir un proyecto muy interesante, uno de sus últimos, el caza RWD‑25 fue algo más que un avión, fue un intento de redención industrial que la historia no les permitió completar.
RWD nació como sigla en honor a sus tres fundadores: Stanisław Rogalski , Stanisław Wigura y Jerzy Drzewiecki quienes desde 1925 diseñaban prototipos en los talleres del Club de Mecánicos Estudiantes de la Politécnica de Varsovia. En 1930, el club fue trasladado a nuevas instalaciones en el aeropuerto de Okęcie, cerca de Varsovia, donde ocuparon unas nuevas instalaciones construidas con fondos públicos. Es aquí donde RWD crearía sus primeros prototipos, como como el JD-2 y el WR-1 diseñado por Wigura y Rogalski.
La nueva ubicación permitió separar la construcción y comercialización de aeronaves del club estudiantil, convirtiéndose en una empresa privada independiente en 1933 conocida como Doświadczalne Warsztaty Lotnicze ("Talleres de Aviación Experimental" en castellano o DWL por sus siglas en polaco), dirigida por Jerzy Wędrychowski, mientras que Rogalski será el jefe de ingeniería.
De esta manera, quedaron definidas dos entidades que trabajarían al unísono. RWD crearía los aviones, mientras que DWL se encargará de producirlos y comercializarlos. Desafortunadamente, fallece Wigura en 1933, pero el grupo seguirá firmando sus diseños como RWD en homenaje a su amigo.
Nuevos ingenieros talentosos como Leszek Duleba, Tadeusz Chyliński y Antoni Kocjan se suman al equipo lo que le permite a RWD hacerse un lugar entre los diseñadores de aviones ligeros monomotores para uso deportivo o entrenamiento a nivel mundial. Bajo el paraguas que ofrecía la DWL el grupo desarrolla y fabrica en serie el RWD-8 que se convirtió en el avión de entrenamiento estándar de Polonia, con más de 550 unidades producidas (80 directamente por DWL y el resto bajo licencia).
El reconocimiento internacional llegará primero, con el RWD-9 que obtuvo los dos primeros puestos en el Challenge 1934, el cuarto y último Concurso Internacional de Aviones Turísticos de la FAI (Federación Aeronáutica Internacional), que tuvo lugar entre el 28 de agosto y el 16 de septiembre de 1934 en Varsovia, Polonia. Y dos años más tarde, con el exitoso avión turístico RWD-13 construido junto con la versión sanitaria RWD-13S en más de 80 unidades y exportado a España, Brasil, Palestina, Irán, Yemen y los EEUU.
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| Cariñosamente apodados Jedenastka (literalmente "La Once" en castellano), el PZL P.11 era el caza principal polaco al momento del estallido de la guerra. A pesar de estar superado tecnológicamente por los cazas alemanes, se acreditan 110 derribos al P.11 con la perdida de 100 aviones. Fuente: Narodowe Archiwum Cyfrowe via Wikimedia Commons. |
A pesar del éxito comercial que experimentaba DWL, había un mercado que la firma no podía entrar, el de aviones militares. Allí, el principal obstáculo no era técnico, si no político. El comandante de la aviación polaca, el General Ludomił Rayski, estaba decidido a nacionalizar la industria aeronáutica y veía la existencia de un fabricante privado como una "anomalía" que debía ser corregida.
Rayski utilizó toda su influencia en contra de la firma. Primero, boicoteando la adquisición del bimotor de transporte de pasajeros RWD-11, el cual había sido ordenado por el Ministerio de Comunicaciones polaco; para luego acusar a la firma de irregularidades para intentar forzar su nacionalización.
A pesar de este ambiente hostil DWL siguió adelante, sobreviviendo gracias a las exportaciones de sus modelos civiles, pero con el acceso a cualquier contrato militar totalmente bloqueado. Todo cambiaría en 1939.
Nuevos aires soplan en Europa
Antes de que terminara la década del 30, las señales de que Europa se dirigía hacía una nueva guerra eran imposibles de ignorar. La creciente inestabilidad política y la amenaza de la Alemania nazi, hizo que muchos países comenzaran a acelerar sus programas de rearme, especialmente reequipando sus fuerzas aéreas con aviones modernos de producción nacional; como el caso de Letonia y el VEF Irbits I-19. Polonia no sería la excepción.
En marzo de 1939, Rayski fue reemplazado por el General Józef Zając, quien atento a la necesidad imperiosa de modernizar la aviación de combate polaca, cambió radicalmente la política industrial permitiendo a DWL competir en igualdad de condiciones con los otros fabricantes. EL momento no podía ser más oportuno, ya que la milicia polaca necesitaba un reemplazo urgente para los envejecidos PZL P.11c y P.7.
La licitación recayó en el equipo de RWD, quienes serían los encargados de diseñar un nuevo caza ligero de la llamada "clase Jockey". Este era un concepto de cazas que había surgido en Europa que buscaba un caza ligero, de dimensiones reducidas y que utilizaba un motor menos potente pero manteniendo la misma performance que un caza convencional con un costo mucho más bajo.
Específicamente, el estado polaco requería que su nuevo caza tuviese las siguientes características:
- Un caza ligero y barato, optimizado para la interceptación de bombarderos.
- Fácil de producir en masa.
- Equipado con el nuevo motor radial Gnome‑Rhône 14M "Mars" de 14 cilindros en doble estrella y una potencia de nominal de 660 hp (492.16 kW) a 3,030 rpm at 13,123 ft (4,000 m).
Un nuevo halcón
Entre marzo y principios de abril de 1939, el equipo de ingenieros de RWD liderado por Jerzy Drzewiecki, e integrado por Tadeusz Chyliński, Henryk Milicer y Jan Idźkowski comenzó a trabajar en este nuevo diseño bajo la denominación RWD-25.
Tomando las lecciones aprendidas con el avión de entrenamiento RWD-10, el cual había demostrado ser prácticamente imposible de derribar en ejercicios de combate simulado contra cazas P-7 y P-11. Los pilotos observaban con incredulidad como el pequeño y lento RWD-10 era casi imposible de apuntar debido a su capacidad para realizar giros cerrados de manera instantánea, lo que influyó en la filosofía de diseño que guiaría el RWD-25, priorizando la agilidad sobre la velocidad.
El resultado era un monomotor de ala baja cantilever de construcción mixta. El ala, que se afinaba progresivamente hacia los extremos tenía una estructura de madera con un borde de ataque en forma de D de madera contrachapada, mientras que el revestimiento era de madera contrachapada con las superficies de control de revestimiento textil. El área aproximada del ala era de 14 m².
El fuselaje, estaba construido a partir de una estructura soldada de tubos de cromo-molibdeno, carenada para darle forma con una superestructura ligera de madera, estaba cubierta en la parte delantera con chapa metálica de espesor fino y en la parte trasera con madera contrachapada y tela. La cabina del piloto era completamente cerrada, climatizada y ventilada, y el equipamiento incluía un equipo de oxígeno y radio. La unidad de cola era una estructura de voladizo normal de madera, cubierta con madera contrachapada y tela.
El tren de aterrizaje del tipo fijo y rueda de cola, tenía amortiguadores oleoneumáticos con ruedas y frenos Dunlop de presión media; cubiertos por un carenado aerodinámico que incluía las patas del tren. RWD contempló sustituirlo por un tren de aterrizaje retráctil que se plegaba hacía adentro en versiones posteriores del caza.
Con respecto al armamento, el caza contaría con cuatro ametralladoras PWU Wz.36 de 7.92 mm ubicadas en las alas, de esta manera evitando la necesidad de un mecanismo de soncronización con la hélice.
DWL presentó su diseño para evaluación, compitiendo con el PZL-45 y el PWS-42. Los tres diseños eran bastante parejos ya que todos contaban con el mismo motor y armamento, pero había algunas diferencias; como por el ejemplo la construcción totalmente metálica del PZL-45 o la el uso de madera en toda la célula del PWS-42 siendo el más veloz de todos los diseños.
La otra diferencia radicaba que tan avanzados estaban los diferentes equipos de diseño. PZL estaba muy adelantada con un prototipo casi listo para febrero, mientras que DWL tenía una maqueta en madera para realizar estudios en el túnel de viento esperando tener listo el prototipo para marzo de 1940.
Sin embargo, ninguno de los tres diseños llegará a producirse. El 1 de septiembre de 1939, las tropas alemanas invaden Polonia, dando inicio a la Segunda Guerra Mundial. La tan temida contienda había llegado encontrando a la milicia polaca poco preparada para frenar la "blitzkrieg".
Se ordenó a DWL evacuar sus oficias de Okęcie inmediatamente trasladando todos los planos del RWD‑25 a Młociny. Es aquí donde la historia del caza se desvanece ya que las fuentes aseguran que ante el avance alemán, los ingenieros destruyeron toda la información técnica del proyecto para evitar su captura acabando así con el último diseño del grupo RWD. DWL seguirá un camino similar cuando sus instalaciones serán totalmente arrasadas poniendo fin a uno de los emprendimientos más interesantes de la industria aeronáutica polaca.
El fin de las ilusiones
El RWD‑25 no llegó a volar sobre los cielos de Polonia, pero su historia vibra como un eco de lo que pudo haber sido: el último latido de un equipo de ingenieros que se atrevió a soñar incluso cuando el mundo se oscurecía. Fue el grito final de DWL, un emprendimiento nacido a partir de un grupo de entusiastas universitarios, que intentó desafiar a gigantes estatales con nada más que ingenio, terquedad y un amor absoluto por el vuelo.
Incluso antes de recibir el requerimiento oficial, el RWD-25 y sus ingenieros, venían de enfrentar obstáculos que nada tenían que ver con la aeronáutica. Cuando todo parecía estar resuelto, imaginando un interceptor ligero que ascendiera como un halcón y protegiera las ciudades polacas en su hora más crítica; la historia les jugó una mala pasada. En un combate sin disparos, el RWD-25 y su fabricante, DWL perdieron contra el destino.
Hoy, el RWD‑25 vive en un territorio extraño entre la historia y la leyenda. No surcó el cielo, pero se ganó un lugar entre los proyectos que, aun sin despegar, revelan el coraje de quienes se negaron a rendirse. Es el símbolo de una Polonia que, incluso al borde del abismo, seguía diseñando cazas. Un recordatorio de que algunos aviones vuelan físicamente… y otros en la entrada de un blog.
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| Tres vistas del RWD-25 Sokól. Fuente: Polish Aircraft 1893-1939. |
Características técnicas:
- Tripulación: 1
- Longitud: 7 m
- Envergadura: 10.5 m
- Alto: 2.3 m
- Superficie alar: 14 m2
- Peso en vacío: 2,976 lb (1,350 kg)
- Peso operativo: 39,222 lb (17,791 kg)
- Planta motriz: 1x radial Gnome‑Rhône 14M05 "Mars" de 14 cilindros en doble estrella y una potencia de nominal de 660 hp (492.16 kW) a 3,030 rpm at 13,123 ft (4,000 m).
Rendimiento (estimado)
- Velocidad máxima: 243 kn (450 km/h) a 9,842 ft (3,000 m)
- Techo de servicio: 26,247 ft (8,000 m)
- Alcance: 405 nmi (750 km)
Armamento
- 4x ametralladoras PWU Wz.36 de 7.92 mm
Fuentes:
- Cynk, J. B. Polish Aircraft 1893-1939. Londres, RU: Putnam & Co; 1981.
- Morgala, A. Polskie Samoloty Wojskowe 1945-80. Varsovia, Polonia: Ministerstwa Obrony Narodowej, 1981.
- Postmaster. RWD-25. RWD-DWL Archive.
Disponible en: https://rwd-dwl.net/samoloty/rwd_25/index.htm#




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