En los sitios de ventas online se puede encontrar prácticamente de todo, desde baratijas de dudoso valor y cuestionable procedencia, hasta verdaderos tesoros. Si uno es verdaderamente afortunado, puede llegar a toparse con una verdadera ganga con un valor incalculable. Exactamente, esto fue lo que paso en 2005 a aquellos fanáticos "aviateriles" asiduos visitantes del sitio de ventas eBay quienes se toparon con un extraño modelo en escala.
La maqueta representaba lo que parecía ser un bombardero basado en la configuración original del caza furtivo Northrop YF-23 Black Widow II. Primero se pensó que se trataba de un chiste o una estafa de un vendedor con pocos escrúpulos, pero era todo lo contrario. Se trataba de un proyecto muy real, el bombardero furtivo FB-23 Rapid Theater Attack (RTA) de Northrop.
A principios del nuevo milenio la USAF se encontraba en un momento bisagra. Durante años, el principal medio de proyección de fuerza eran sus bombarderos estratégicos, especialmente el veterano Boeing B-52 y el Rockwell B-1. Estos aviones llevaban adelante el peso de las campañas de bombardeo, atacando objetivos a muy larga distancia con una pesada carga de bombas convencionales y misiles guiados.
Estos envejecidos sistemas de armas no podrían satisfacer todas las necesidades futuras, como si podría hacerlo el recientemente introducido Northop B-2 Spirit, el único con la combinación necesaria de "stealth" y alcance. El único problema, era su elevado costo de adquisición que solo había permitido la adquisición de muy pocos ejemplares, por lo que el peso de las campañas de bombardeos seguirían recayendo sobre los BUFFs y Bones, a pesar que estos carecían de las supervivencia necesaria para operar en entornos modernos altamente defendidos
De esta manera la USAF se encontró en un callejón de su propia creación. La hoja de ruta donde se había proyectado el reemplazo de su fuerza de bombarderos, elaborada durante la administración Clinton, contemplaba la introducción de un nuevo bombardero estratégico de última generación recién para el 2037. Ante la brecha en capacidad operativa, la USAF se vio obligada a buscar una aeronave de transición que pudiese entrar en servicio entre los años 2015 y 2018.
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| Los dos prototipos del YF-23 volando sobre el desierto de Mojave antes de ser entregados a la NASA. En el fondo se puede ver a PAV-1 (registro USAF 87-0800) apodado "Grey Ghost" , mientras que PAV-2 (registro USAF 87-0801) en el frente era conocido como "Spider". Fuente: NASA/DFRC via Wikimedia Commons. |
Inmediatamente, una solicitud de información (RFI por sus siglas en inglés) fue enviada a toda la industria. En ella, la USAF detallaba las necesidades operativas de este nuevo avión poniendo como condición sine qua non que la plataforma debía: "[...] garantizar que la Fuerza Aérea pueda atacar una variedad de objetivos, incluidos objetivos reforzados o enterrados profundamente en entornos no permisivos".
Esta RFI también servía para acallar las críticas en el seno de la USAF en torno a la inversión en cazas como el Lockheed F-22 Raptor y el Joint Strike Fighter (JSF, el futuro Lockheed F-35 Lighting II), los cuales limitaban la capacidad de ataque estratégico y de profundidad de los EEUU. Especialmente, si tenemos en cuenta que tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, y la posterior "War on Terror", la fuerza de bombarderos de la USAF se veía en operaciones de bombardeo sostenido y de muy largo radio de acción. La idea era utilizar este bombardero en un ambiente "regional" destacándolo desde bases de avanzada y que pudiese golpear objetivos en profundidad dentro de China, Rusia o Irán.
La respuesta de la industria al RFI no se hizo esperar, de hecho la USAF pretendía comenzar el desarrollo del diseño elegido en 2006, y mientras los equipos de ingenieros de sus competidores se ponían a trabajar; Northrop Grumman (tras su fusión en 1994) optó por algo diferente, visitar un museo aeronáutico.
Desempolvando la colección del museo
En los hangares del Western Museum of Flight en Torrence, California, un gigante dormido fue perturbado bajo un velo de secretismo. A pesar de su colección es modesta en número, contiene aeronaves con un significativo valor histórico, como el primer prototipo del Northrop YF-17 Cobra o el planeador JB-1 Bat. Súbitamente, una de las aeronaves del museo comenzó a recibir mucha atención, se trataba del Northrop YF-23 PAV-2.
(Nota del autor: Comúnmente, se conoce al YF-23 como "Black Widow II", pero esta no era una denominación oficial; más bien una denominación interna de Northrop).
Realizando su primer vuelo en octubre de 1995, PAV-2 (Prototype Air Vehicle, 2), tuvo su momento de fama cuando compitió frente a frente con el YF-22 en la mítica competencia Advanced Tactical Fighter (ATF por sus siglas) a principios de los 90. Tras perder el contrato, PAV-2 fue cedido a la NASA la cual optó por entregar en préstamo de manera permanente al museo.
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| Perfil comparativo entre el Northrop YF-23, Lockheed Martin FB-22 y el Northrop Grumman FB-23. La diferencia de tamaño entre las aeronaves es notable. Cortesía de su autor Giuseppe De Chiara. |
Coincidiendo con la publicación del RFI, PAV-2 fue retirado de la exhibición bajo el pretexto de que sería sometido a una restauración cosmética de cara a una exhibición aeronáutica auspiciada por Northrop. Sin embargo el traslado del caza a las instalaciones de su antiguo fabricante encendió el rumor de que sería adaptado para representar la propuesta de Northrop en respuesta al RFI de la USAF.
Quienes extendieron el rumor acertaron, en parte al menos. Denominado FB-23 Rapid Theater Attack (RTA por sus siglas), el nuevo bombardero de Northrop Grumman era un derivado del YF-23. Conservando la configuración general con alas romboidales y los planos de cola dobles inclinados hacía afuera, el FB-23 era más grande que su antecesor alcanzando los 30 m de largo y más de 15 m de envergadura, incorporaba una nueva cabina de vuelo biplaza y una bodega de armas más amplia con una carga bélica de hasta 10,000 lb (4,540 kg); mientras que su radio de acción se estimaba en 1,600 nmi (2,960 km) equivalente al 75% del radio de acción del B-2.
(Nota del autor: FB-23 es la designación más utilizada, aunque F/B-23 también suele ser utilizada por algunas fuentes).
La ubicación de los motores replicaba la del caza, con la excepción de que utilizaba toberas redondas axisimétricas parcialmente cubiertas por el fuselaje enmascarar las emisiones térmicas de los sensores infrarrojos terrestres. Otra solución traída del YF-23, serían las tomas de aire de sección circular y con un cono de admisión fijo del F-23 de producción en serie, en lugar de las tomas trapezoidales del YF-23.
Resulta irónico que el YF-23 fue descartado en 1991 por su complejidad técnica mientras que, una década después, esas mismas soluciones resultarían cruciales para el diseño del nuevo bombardero. Como afirmó la propia Northrop al confirmar su participación en la compulsa de precios: "Aprovechamos una amplia gama de experiencia para nuestra respuesta a la Solicitud de Información (RFI) del bombardero interino, y el YF-23 es una de ellas".
Pero Northrop no era el único fabricante que estaba desempolvando viejas ideas. Su rival del ATF, Lockheed, propuso el FB-22 un derivado con alas de mayores dimensiones y biplaza del Raptor. Mientras que Rockwell (ahora en manos de Boeing) propuso una variante actualizada del veterano "Bone", denominado B-1R (Regional) con nueva aviónica, que incluía un radar AESA, y los motores General Electric F119 del F-22 pudiendo alcanzar velocidades de hasta Mach 2.2.
Sin embargo, la posibilidad de desarrollar el FB-23 terminó tras la Revisión Cuatrienal de Defensa (QDR por sus siglas en inglés) de 2006, la cual favoreció un bombardero estratégico de largo alcance con mayor autonomía en lugar de uno regional.
La economía del sigilo
Si bien la USAF estaba convencida de la idea del bombardero regional, para la Secretaría de Defensa (DOD por sus siglas en inglés) el concepto era difícil de asimilar.
En 2001, Donald Rice, ex-secretario de la Fuerza Aérea, envió un memorando al Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld que redefiniría la política de defensa. Rice no solo defendía al B-2, sino que atacaba frontalmente al Joint Strike Fighter, calificándolo de "short-legged" (es decir, de corto alcance) y sugiriendo que la inversión debía desviarse hacia plataformas con capacidad "stealth" de largo alcance.
Rice utilizó la cruda matemática para justificar su postura, introduciendo una métrica de eficiencia estratégica: el "payload-range per dollar" (Literalmente, "carga útil-alcance por dólar"). Según su análisis, una versión mejorada del B-2 proporcionaría más del doble de esta métrica en comparación con cualquier bombardero regional, e incluso, un derivado del F-111.
El argumento económico era devastador. Mientras que lanzar 320 toneladas de carga bélica por medio de misiles de crucero costaba U$S 640 millones (más de U$S 1,700 millones actualmente), un bombardero furtivo podía entregar la misma carga utilizando bombas de precisión por solo U$S 13 millones (casi U$S 24 millones actualmente). "Cada vez que la flota de B-2 vuela en combate, se paga a sí misma un nuevo B-2", según las propias palabras de Rice. Finalizó su memo de manera contundente, sugiriendo reducir la inversión en el JSF antes de que sus costes de desarrollo asfixiaran la capacidad de ataque estratégico de la USAF.
A este planteo económico había que sumar uno operativo. De la misma manera que en el FB-111H, la flota de veteranos B-52 recibieron actualizaciones de manera permanente durante toda su vida operativa manteniéndolo vigente como una plataforma de ataque de largo alcance y precisión potente; a la par o incluso superando a los B-1 y B-2 diseñados para sustituirlo. Simplemente, los "BUFF" se negaban a morir.
Justamente el B-2 resultaba un poco una desilusión para la USAF ya que uno de los mayores obstáculos para era su baja disponibilidad, que rondaba apenas el 30-33%. El culpable no era el motor ni la aviónica, sino la química. Cada vez que se abría un panel de acceso, las cintas y masillas selladoras utilizadas para alisar la superficie, asegurando así la baja reflexión del radar, requerían hasta 20 horas de curado.
La solución llegó con el programa Alternate High Frequency Material o AHFM. Esta tecnología de revestimiento pulverizable redujo el tiempo de secado de casi un día entero a menos de una hora. Generando una drástica reducción del 64% en las horas-hombre de mantenimiento por cada hora de vuelo; convirtiendo al B-2 en una plataforma con una disponibilidad significativamente mayor, lista para el combate en cuestión de horas y no de días.
(Nota del autor: Si bien esto resultó en un avance interesante, lo cierto es que no soluciona el problema de que el revestimiento antirradar del B-2 requiere de una atmósfera controlada para su mantenimiento, lo que limita su despliegue fuera de los EEUU).
También se exploró la idea de convertir 50 ICBMs Peacekeeper adaptándolos con ojivas convencionales para realizar ataques de precisión en cualquier punto del planeta en apenas 30 minutos desde bases en los Estados Unidos. Esta opción era la solución ideal para objetivos blindados o profundamente enterrados en situaciones donde el tiempo de vuelo de un avión, por rápido que fuera, resultaría insuficiente para neutralizar una amenaza inminente.
Estas conclusiones se plasmaron en la QDR de 2006 por lo que la USAF abandonó definitivamente la idea del bombardero regional. El factor determinante fue el teatro de operaciones del Pacífico, donde el radio de combate de 1,600 nmi de los bombarderos regionales era insignificante frente a las 3,400 nmi (6,297 km) ofrecidas por los bombarderos pesados. Además, en caso de que las bases de avanzada resultasen capturadas o inutilizadas, solo los bombarderos estratégicos tenían la capacidad para volar desde EEUU, permanecer sobre el campo de batalla, con un margen de supervivencia aceptable.
Conclusión
Tras abandonar el concepto de bombardero regional, la USAF lanzó el Next-Generation Bomber (con miras a tener un diseño operativo para 2018), siendo prontamente reemplazado por el Long Range Strike Bomber, este último contrato será ganado por Northrop Grumman con su B-21 Raider el cual está en las primeras fases de evaluación en vuelo al momento de escribir esta entrada.
La discusión entre aquellos que buscaban la flexibilidad que ofrecía el bombardero regional como el FB-23, y los "Bomber Barons", que exigían el largo brazo de la proyección estratégica, terminó con una victoria clara para estos últimos, dictada por la geografía del Pacífico y el aparente beneficio económico que ofrecía el "stealth".
Hoy, mientras el YF-23 PAV-2 descansa de nuevo en el hangar del Western Museum of Flight, pero la pregunta aún sigue siendo válida ¿Fue la cancelación de los bombarderos regionales un acierto económico para priorizar el sigilo de largo alcance, o un error que dejó a la USAF sin una respuesta rápida ante un mundo con amenazas dinámicas? Dejo la respuesta a su criterio, querido lector.
Quisiera agradecer a Giuseppe De Chiara por permitirme utilizar sus magnificas ilustraciones para ilustrar este articulo.
I wish to thank Giuseppe De Chiara for allowing me to use his beautiful illustrations to illustrate this blog post.
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| Tres vistas del Northrop Grumman FB-23. Cortesía de su autor Giuseppe De Chiara. |
Fuentes:
- Rice, D. B. (Abril 16, 2001). The Value of Stealth [Memo] (11-L-0559/OSD/186). Secretary of Defense.
- Norris, G. (Julio 13 - 19, 2004). YF-23 re-emerges for surprise bid. Flight International.
Vol.?(?). p.6. - Hebert, A. J. (Noviembre 1, 2004). Long-Range Strike in a Hurry. Air & Space Forces Magazine.
Disponible en: https://web.archive.org/web/20250614175702/https://www.airandspaceforces.com/article/1104strike/ - Norris, G. (Mayo 1, 2005). Northrop Grumman regional bomber 'for sale' on eBay. Flight International.
Disponible en: https://web.archive.org/web/20250906190102/https://www.flightglobal.com/northrop-grumman-regional-bomber-for-sale-on-ebay/59186.article - Hebert, A. J. (Octubre 1, 2006). The 2018 Bomber and Its Friends. Air & Space Forces Magazine.
Disponible en: https://web.archive.org/web/20250225150449/https://www.airandspaceforces.com/article/10062018/






excelente articulo, nunca supe de este modelo teorico, me hace recordar al A-5 vigilante
ResponderBorrarpodria hacer un articulo sobre el X-32? segun lei era mas avanzado que el modelo que todos conocemos (bastante diferente al prototipo)
Buenos días estimado,
BorrarMuchas gracias por tu comentario, me alegra que el posteo haya sido de tu interés. Voy a considerar la sugerencia de la historia del X-32 para un futuro posteo.
Nuevamente, muchas gracias por tu comentario y por leer el blog.