lunes, 13 de julio de 2026

Especial aniversario - El día que aprendí a volar

McDonnell Douglas MD-81, Austral in 1992
Fotografiado en 1992 rodand por el Aeroparque Jorge Aeroparque Jorge Newbery, N10022 fue uno de los MD-81 alquilados directamente a McDonnell-Douglas. En 1983 fue bautizado "Estrecho de San Carlos" y diez años más tarde, rematriculado LV-WPY.
Fuente: Alain Durand via Wikimedia Commons.


Bienvenido querido lector a otro aniversario de No Barrel Rolls y como es de costumbre quisiera agradecerle por acompañarme un año más en este viaje "aviateril" a lo largo del calendario. Empezaré esta entrada diciendo que ha pasado de todo este año, desde una entrevista con los genios de ResKit en Ucrania, hasta la visita al F-14 Tomcat BuNo 157982, el patriarca de los "turkey". Sin duda un gran año para el blog que ya recibe un promedio de 20,000 visitantes al mes de manera casi sostenida. 

Escribir este posteo resulta muy divertido, ya que dejo el rigor técnico para abordar un tema más descontracturado y personal sobre las diferentes influencias que me llevaron a que hoy en día forme parte de este maravilloso grupo de "aerotrastornados" al que usted también pertenece querido lector. 

Como no podía ser menos, este especial de aniversario está dedicado a un recuerdo muy especial, el día que aprendí a volar. 



Hay recuerdos que se desvanecen con el tiempo y otros que, aunque ya no podamos reconstruir en detalle, siguen definiendo quiénes somos. Mi primer vuelo pertenece a esa segunda categoría.

En 1988, tenía apenas tres años cuando abordé un avión de Austral en Buenos Aires con destino a Iguazú, a visitar las majestuosas cataratas. No recuerdo la fecha exacta, ni el número de vuelo; ni siquiera puedo asegurar cuál era el registro de la aeronave. Después de casi cuatro décadas, uno supondría que lo que habría sobrevivido en mi memoria serían el rugido de los motores, la carrera por la pista o el momento en que la ciudad desaparece bajo las alas.

Pero no. Lo que recuerdo es una bandeja de plástico.

Recuerdo la comida servida en una pequeña vajilla que, para un niño de tres años, parecía perfecta. Los vasos, los cubiertos, los recipientes. Todo estaba a mi escala. Era como si aquel avión hubiera sido diseñado especialmente para mí. Y quizá por eso el vuelo me pareció mágico.

Es posible que aquel viaje haya sido a bordo de uno de los McDonnell Douglas MD-81 que Austral incorporó durante los años ochenta, aviones que podían transportar alrededor de 142 pasajeros y que se convirtieron en la columna vertebral de muchas de sus rutas nacionales. Décadas después conocería el apodo con el cual era conocido por su tripulación: "Mad Dog"

Heredero del legendario DC-9, el MD-81 era un avión rápido, ruidoso gracias a sus Pratt & Whitney JT8D-217C y con un carácter propio que le ganó un lugar en el corazón de los pilotos y entusiastas de la aviación.

Pero a los tres años yo no sabía nada de eso.

No sabía que estaba viajando en una de las aeronaves más modernas que en ese momento operaban en Argentina. No sabía que aquel avión tenía una historia. No sabía que algún día pasaría horas leyendo sobre aerodinámica, motores, conceptos olvidados, proyectos aeronáuticos cancelados o programas de adquisición militar.


Austral Airlines catering advertise in early 1980s
Con un copy que hoy sería inaceptable, Austral promocionaba su excelente servicio de catering a bordo. Justamente, su vajilla de plástico sería lo que más me llamaría la atención de aquel vuelo.
Créditos de la imagen a quien corresponda.


Lo único que sabía era que estaba mirando por una ventanilla, y quizá ahí comenzó todo.

Cuando cierro los ojos e intento regresar a aquel día, no veo un MD-81.

Veo nubes. Veo una ventanilla enmarcando un mundo completamente nuevo. Veo aquella pequeña vajilla de plástico... Y veo a un niño absolutamente maravillado.

Porque aquella fue la primera vez que comprendí que el mundo era mucho más grande de lo que alcanzaba a ver desde casa.

Hasta entonces los lugares lejanos existían en los mapas, en los cuentos y en las conversaciones de los adultos. De repente estaban allí abajo. Ríos que parecían cintas de plata, caminos que se perdían en el horizonte, ciudades convertidas en miniaturas. Todo deslizándose lentamente bajo nuestros pies mientras avanzábamos entre las nubes.

Tal vez fue en ese instante cuando nació algo. No una afición, al menos no todavía. Quizás, algo más profundo. La intuición de que detrás de cada avión, de cada aeropuerto y de cada ruta trazada sobre un mapa había una historia esperando ser contada.


MD-81 YU-AJZ of Austral in 1989
YU-AJZ pertenecía a la aerolínea eslovena Adria Airways, pero fue alquilado por Austral para cubrir el pico de demanda en las temporadas de 1986/87 y 1988/89. Durante su segundo alquiler recibió los colores oficiales de Austral.
Fuente: Pablo Luciano Potenze vía Gaceta Aeronáutica.


Años más tarde aprendería sobre el DC-9, sobre proyectos olvidados y sobre los hombres y mujeres que construyeron la historia de la aviación. Escribiría artículos, investigaría archivos y terminaría creando No Barrel Rolls.

Pero todo eso todavía estaba muy lejos. Aquel día era simplemente un niño observando el mundo desde una ventanilla. Y eso era suficiente. Porque la memoria es caprichosa. Con los años borra fechas, números de vuelo y matrículas. Sin embargo, conserva intactas las emociones.

Por eso hoy no recuerdo el horario de aquel viaje. Aunque no recuerdo mi asiento, o el avión en especial que me llevó a Iguazú, aún recuerdo como me hizo sentir. Todavía puedo ver las nubes pasando detrás de la ventana y aquella pequeña vajilla de plástico que me hacía sentir importante.

Y todavía puedo reconocer que, en algún lugar entre Aeroparque e Iguazú, a bordo de un Mad Dog de Austral, comenzó una historia que me acompaña hasta hoy.

Gracias por volar conmigo una vez más, querido lector. Si este artículo fue de su agrado, compártelo con otros apasionados de la aviación, sígueme en Instagram y, si quieres ayudar a mantener No Barrel Rolls en el aire, considera dejar una propina en Ko-fi. Y un pequeño favor, si utilizas información del blog para crear tu propio contenido, no olvides citar la fuente. Nos vemos en el próximo posteo.

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