A mediados de los años 80, General Dynamics propuso una evolución radical de su best-seller, el F-16 Fighting Falcon. Esta evolución del "Viper" contaba con un ala un 25% más grande lo que le daba una agilidad sin comparación con sus contemporáneos, a ambos lados del telón de acero.
Aunque nunca llegó a las líneas de producción en los EEUU, su ADN no desapareció; cruzó el océano Pacífico para dar vida a uno de los cazas más avanzados de Japón alterando para siempre el equilibrio de poder al otro lado del mundo. Esta es la historia del programa Agile Falcon.









