lunes, 2 de noviembre de 2026

Tupolev Tu-144LL: cuando la NASA resucitó al “Concordski”

The modified Tu-144LL supersonic flying laboratory is rolled out of its hangar at the Zhukovsky Air Development Center near Moscow, Russia in March 1996 at the beginning of a joint U.S. – Russian high-speed flight research program.
Presentación del laboratorio volante supersónico Tu-144LL en Zhukovsky, Rusia (marzo de 1996), al inicio del programa conjunto de investigación de alta velocidad entre EEUU y Rusia.
Fuente: NASA.


A mediados de los años noventa, en uno de esos giros de la historia que habrían parecido absurdos apenas una década antes, ingenieros de la NASA se encontraron trabajando codo a codo con especialistas rusos sobre uno de los símbolos tecnológicos más visibles de la Guerra Fría. El protagonista era el Tupolev Tu-144, el primer transporte supersónico en superar Mach 2 y también uno de los programas aeronáuticos más controvertidos de la Unión Soviética.

Lo que para muchos era poco más que un fracaso espectacular aparcado en un aeródromo ruso, para la NASA representaba una oportunidad única. Mientras Estados Unidos estudiaba la viabilidad de una nueva generación de transportes supersónicos civiles, un viejo Tu-144 ofrecía algo que ningún túnel de viento podía proporcionar: la posibilidad de obtener datos reales en vuelo a velocidades superiores a Mach 2. Así nació el programa Tu-144LL, una de las colaboraciones aeroespaciales más insólitas de la posguerra fría.