Hungría consideraba esencial el desarrollo de cazas pesados ("Zerstörer" para usar el término alemán), junto con cazas multiuso capaces de cumplir este rol debido a su limitada base industrial. La adopción y posterior producción en serie del Messerschmitt Me 210 amplió el horizonte de las capacidades técnicas y operativas de la Magyar Királyi Honvéd Légierő (Real Fuerza Aérea Húngara, o MKHL por sus siglas en húngaro).
Sin embargo, cuando los diseños disponibles resultaron insuficientes para satisfacer las necesidades bélicas, los ingenieros húngaros se embarcaron en un concepto radicalmente nuevo, basado en las soluciones técnicas obtenidas de los cazas alemanes, dando por resultado en un diseño de avanzada para la época, esta es la historia del RMI–8 X/V.









