Para maximizar sus ventas potenciales, los fabricantes de aviones comerciales siempre buscan la manera de expandir sus usos más allá de los típicos usos como transportes de pasajeros o cargas. Posicionar una aeronave en el mercado militar es la siguiente jugada, dando origen a diseños singulares como los Airbus A319/A320 MPA o los anteriores A300 y A310 AEW.
A principios de los 60, Vickers se encontraba en una encrucijada. Tenía uno de los aviones comerciales más capaces y elegantes que se hayan fabricado, el VC-10, pero no lograba despertar el interés de las aerolíneas. Por otro lado, la Royal Air Force (RAF) vio potencial en el diseño para un rol inusitado para un avión comercial, el de bombardero y vector nuclear. Esta es la historia del Vickers VC-10 armado con misiles balísitcos Douglas AGM-48 Skybolt.


